Y castiga sin postre al gigante- diría él, con sus labios gruesos llenos de nata, para empezar otra vez nuestro juego excitante.
La paranoya volvía a mi mente. Céntrate en correr Carlota, tú corre, no te despistes, no lo mires! Él pasará con su estilo de atleta, desprenderá su aroma peculiar y soltará esa sonrisa que me hace..PLAF! Joder! Esa maldita sonrisa que siempre le sale cuando choco con la farola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario