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martes, junio 5
Microcuento Cuando, como cada tarde. Tania Sende. 3º.
Cuando, como cada tarde, regresó su padre. Y allí lo estaban esperando, ya que no le habían perdonado lo de la noche anterior. No era mucho, pero él ya lo había hecho más veces y no lo podían permitir. En el bar todas las cuentas debían ser saldadas.
domingo, mayo 20
Se entrenaban para estar muertos. Aida Mayo Blanco. 4º
Se entrenaban para estar
muertos. Aquella clase de la señorita Rosaur fue muy extraña, todos estábamos
gritando como si estuviéramos agonizando súbitamente mientras los cristales se caían a
trozos. Eso no era una clase, sino un manicomio. Luego, entró el director
alterado apuntándonos con una pistola, entonces un niño asustado chocó contra el
director, teniendo un terrible desenlace para todos.
Se entrenaban para estar muertos. Xiana Vázquez. 4º
ELLA
Se entrenaban para estar muertos, y sin saberlo, todos aquellos que entraban en su vida también. Te destrozaba poco a poco y se libraba de todas esas preciadas partes de ti que te diferenciaban de todos los que te rodeaban, pero no solo eso. Se libraba, sobre todo, de aquellas partes que te diferenciaban de ella. Te destruye, te amarga, te aniquila, te rompe en pedazos. Los más triste es que cuanto te das cuenta, ya estás preparada para destrozar más vidas. Mala.
viernes, abril 27
Relato ganador, Cadena Ser. En un pueblo llamado Visavis
Silencio casi total
En un pueblo que se llamaba Visavis hablaban en voz muy baja, como si las palabras fueran piedras y costara mucho pronunciarlas. Estaba prohibido usar el claxon, el timbre de la bicicleta o un simple silbato. Las campanas de la iglesia carecían de badajo y en fiestas jamás hubo tracas ni petardos. No había llamadores en las puertas y el cine siguió siendo mudo. El único gallo era el de la veleta y los perros y los gatos ni ladraban ni maullaban. Desde el escape de la central nuclear, hasta los pájaros y el caño de la fuente se entrenaban para estar muertos.
En un pueblo que se llamaba Visavis hablaban en voz muy baja, como si las palabras fueran piedras y costara mucho pronunciarlas. Estaba prohibido usar el claxon, el timbre de la bicicleta o un simple silbato. Las campanas de la iglesia carecían de badajo y en fiestas jamás hubo tracas ni petardos. No había llamadores en las puertas y el cine siguió siendo mudo. El único gallo era el de la veleta y los perros y los gatos ni ladraban ni maullaban. Desde el escape de la central nuclear, hasta los pájaros y el caño de la fuente se entrenaban para estar muertos.
Relato finalista. En un pueblo llamado Visavis
Navegación inteligente
En un pueblo que se llamaba Visavis, un hombre conducía de vuelta a casa. Entonces el GPS del automóvil dijo. "Dentro de cincuenta metros entrará en la rotonda del paseo de Francia. Allí un coche le embestirá y usted morirá en el acto". El conductor apartó la vista de la carretera y miró sorprendido el aparato. Al devolver la mirada al frente, apenas alcanzó a ver el coche que se abalanzaba sobre su vehículo. Aun así, tuvo tiempo para escuchar la monótona voz que le decía: "Por favor, cierre sus ojos".
En un pueblo que se llamaba Visavis, un hombre conducía de vuelta a casa. Entonces el GPS del automóvil dijo. "Dentro de cincuenta metros entrará en la rotonda del paseo de Francia. Allí un coche le embestirá y usted morirá en el acto". El conductor apartó la vista de la carretera y miró sorprendido el aparato. Al devolver la mirada al frente, apenas alcanzó a ver el coche que se abalanzaba sobre su vehículo. Aun así, tuvo tiempo para escuchar la monótona voz que le decía: "Por favor, cierre sus ojos".
En un pueblo que se llama vis a vis.Xiana Vázquez. 4º
EL PUEBLO DE VISAVIS
En un pueblo que se llamaba Visavis, donde la buena gente se manchaba de marrón y vivía con una pulsera de hierro; donde había brillantes moscas con caras de monarcas y alas de seda volando de un lado a otro sin parar; donde las letras se reservaban para los que llevaban guante de oro; donde los que se bañan en un mar de perlas brillantes eligen donde establecer sus palacios de cristal; y donde las personas que se sumergen en hollín y son desconocidos del verde, deben mirar al cielo y llamar a alguien que ya los ha olvidado.
martes, abril 17
Con nuestro mecánico. Relato ganador. Cadena SER
Vis a vis
Con nuestro mecánico de confianza, cuando tocaba la revisión del coche; con el carnicero del barrio, casi todas las semanas; con nuestro profesor particular, la víspera de los exámenes; con el casero, todos los finales de mes; pero cuando más guapa se ponía, era para visitar a papá en un pueblo que se llamaba Visavis.
Con nuestro mecánico de confianza, cuando tocaba la revisión del coche; con el carnicero del barrio, casi todas las semanas; con nuestro profesor particular, la víspera de los exámenes; con el casero, todos los finales de mes; pero cuando más guapa se ponía, era para visitar a papá en un pueblo que se llamaba Visavis.
Con nuestro mecánico. Relato finalista. Cadena SER
Juguetonas
Con nuestro mecánico de confianza teníamos garantizada la diversión. Mi hermana y yo nos turnábamos para achucharle mientras conducía. No podía reaccionar si no se paraba, cosa que le teníamos absolutamente prohibido. Unas veces lo hacía Laura y otras yo. Nos poníamos en el asiento del copiloto y comenzábamos a manosearle. Hasta que no gritaba no cortábamos. Nos amenazaba con parar y nosotras con el despido. Además, nuestro padre lo denunciaría por acoso a menores. Cárcel segura. Seis o siete años, nos había dicho un amigo abogado. Por fin han sido nueve.
Con nuestro mecánico de confianza teníamos garantizada la diversión. Mi hermana y yo nos turnábamos para achucharle mientras conducía. No podía reaccionar si no se paraba, cosa que le teníamos absolutamente prohibido. Unas veces lo hacía Laura y otras yo. Nos poníamos en el asiento del copiloto y comenzábamos a manosearle. Hasta que no gritaba no cortábamos. Nos amenazaba con parar y nosotras con el despido. Además, nuestro padre lo denunciaría por acoso a menores. Cárcel segura. Seis o siete años, nos había dicho un amigo abogado. Por fin han sido nueve.
Con nuestro mecánico. Relato finalista. Cadena SER
Delicatessen
Con nuestro mecánico de confianza hicimos un estofado; total ya nadie tiene ni una gota de combustible. No salió mal, aunque tenía un regusto aceitoso.
Con el panadero, que más que de confianza era bastante confiado, hicimos una empanada; que para mi gusto estaba pasada de harina.
Ahora, llevamos semanas escribiéndonos cartas a nosotros mismos sin remite, pero el cartero no aparece. Me pregunto si sabría al adhesivo amargo ese que viene para lamer en los sobres. De ser así, habría que ponerlo en remojo como si fuera una berenjena. Pero me da que el muy tunante sabe que no somos de fiar.
Con nuestro mecánico de confianza hicimos un estofado; total ya nadie tiene ni una gota de combustible. No salió mal, aunque tenía un regusto aceitoso.
Con el panadero, que más que de confianza era bastante confiado, hicimos una empanada; que para mi gusto estaba pasada de harina.
Ahora, llevamos semanas escribiéndonos cartas a nosotros mismos sin remite, pero el cartero no aparece. Me pregunto si sabría al adhesivo amargo ese que viene para lamer en los sobres. De ser así, habría que ponerlo en remojo como si fuera una berenjena. Pero me da que el muy tunante sabe que no somos de fiar.
La llave inglesa. Xiana Vázquez. 4º
LA LLAVE INGLESA.
Con nuestro mecánico de confianza nunca teníamos que temer nada. Venía, lo arreglaba todo y se marchaba, así de simple. Mamá siempre dice que es una persona magnífica, que lo trate con respeto, y todo eso. Siempre lo hago, pero el otro día vino a arreglar el aire acondicionado e hizo gritar a mamá. ¡Será malvado! No estaban conmigo, pero escuché esos gritos durante un rato. Pero no hay nada que temer, no volverá a pasarle nada a mamá.Por fin he sabido para qué sirve la llave inglesa.
Con nuestro mecánico de confianza nunca teníamos que temer nada. Venía, lo arreglaba todo y se marchaba, así de simple. Mamá siempre dice que es una persona magnífica, que lo trate con respeto, y todo eso. Siempre lo hago, pero el otro día vino a arreglar el aire acondicionado e hizo gritar a mamá. ¡Será malvado! No estaban conmigo, pero escuché esos gritos durante un rato. Pero no hay nada que temer, no volverá a pasarle nada a mamá.Por fin he sabido para qué sirve la llave inglesa.
Con nuestro. Antía Morán Sieira. 4ª
Con nuestro mecánico de confianza. Esa fue la contestación que me dió mi mujer. Yo solo quería saber con quien se había ido, por qué hombre me abandonaba, ya no necesitaba mis cuidados, yo ya no era el hombre de su vida, ya no compartiría sus pesadillas conmigo, no me volvería a llamar en media noche, ya no la protegía. Pero tenía que dejarla ir, no era de mi propiedad, mi niña había crecido.
jueves, marzo 22
SOS Microcuentos.
Necesito a vosa colaboración. Por cuestións de tempo temos que ir votando a través do noso Blog. Introducide o voto é o por que no apartado de " comentarios". Votade todo menos o último porque aínda non están todos introducidos.
Relato ganador Cadena Ser. Aquella tarde, papá
Verano
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. El columpio todavía se movía, arrastrado por una fuerza invisible, cuando llegamos a casa. Una leve sombra cruzó la frente de mamá, mientras abría la puerta. El árbol de Navidad brillaba en la oscuridad. En la chimenea dos leños se abrazaban consumidos por el fuego. Hacía un calor insoportable y otra vez las fotos descoloridas estaban esparcidas por el sofá. Mamá las recogió cuidadosamente y ya iba a guardarlas en su caja cuando cayó una. La de siempre. Esa en la que papá no dejaba de sonreír.
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. El columpio todavía se movía, arrastrado por una fuerza invisible, cuando llegamos a casa. Una leve sombra cruzó la frente de mamá, mientras abría la puerta. El árbol de Navidad brillaba en la oscuridad. En la chimenea dos leños se abrazaban consumidos por el fuego. Hacía un calor insoportable y otra vez las fotos descoloridas estaban esparcidas por el sofá. Mamá las recogió cuidadosamente y ya iba a guardarlas en su caja cuando cayó una. La de siempre. Esa en la que papá no dejaba de sonreír.
Relato finalista Cadena Ser. Aquella tarde, papá.
Solos
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. —Es terrible —dijo— ahora los queman; a este paso ni siquiera vamos a poder jugar a la taba.
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. —Es terrible —dijo— ahora los queman; a este paso ni siquiera vamos a poder jugar a la taba.
Relato ganador Cadena Ser. Aquella tarde, papá
El accidente
Aquella tarde, papá regresó a la tumba entristecido. Laurita y yo tratamos de convencerle de que era normal. Que después de aquel desgraciado accidente mamá debía rehacer su vida. Gracias a Dios ella no venía en el coche. Papá se sentó en una esquina cabizbajo, sin explicarnos que no le dolía que ella rehiciera su vida, sino que lo estuviera haciendo con nuestro mecánico de confianza.
Aquella tarde, papá regresó a la tumba entristecido. Laurita y yo tratamos de convencerle de que era normal. Que después de aquel desgraciado accidente mamá debía rehacer su vida. Gracias a Dios ella no venía en el coche. Papá se sentó en una esquina cabizbajo, sin explicarnos que no le dolía que ella rehiciera su vida, sino que lo estuviera haciendo con nuestro mecánico de confianza.
Aquella tarde, papá, Andrea lestón. 4ºB
Juntos para siempre
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Como el 24 de cada mes dando traspiés, intentando agarrar con firmeza en la mano un ramo de margaritas que siempre deja al pié de la lápida de mamá. Lo que él no sospechaba es que las decenas de copas de whisky que ingiriera aquella tarde, le impedirían ver la piedra que le hizo caer.
Ahora papá yace a su lado.
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Como el 24 de cada mes dando traspiés, intentando agarrar con firmeza en la mano un ramo de margaritas que siempre deja al pié de la lápida de mamá. Lo que él no sospechaba es que las decenas de copas de whisky que ingiriera aquella tarde, le impedirían ver la piedra que le hizo caer.
Ahora papá yace a su lado.
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