Y castiga sin postre al gigante. En ese momento no sabía qué hacer. ¿Pero, qué has hecho ? ¿Te parece normal? - le replica la madre entre llantos. Él, como siempre, no contesta. Pero, la agarra por el cuello como tantas veces lo había hecho. Lo que no sabía era que esa vez sería para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario