- ¡ Al diablo!- gritó aquel señor cuando le pegó un tiro al tío que estaba sentado en aquella silla por no haberle contado donde estaba su sobrino que le debía dinero de la droga que le había pasado. Cuando yo había escuchado ese disparo ya salían de allí a toda prisa, escapando. La policía se acercaba. Sin darme cuenta, al final de la calle se acercó un coche y me cogió un señor un tanto extraño y me preguntó - ¿ que has escuchado? - Yo asustado le contesté que nada, pero él no me creyó. Entonces me ató y me amordazó y me llevaron para un lugar muy raro y allí me dejaron hasta que… |
domingo, enero 15
Al diablo. Antonio Luces. 3º
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