cazaerrores

lunes, noviembre 21

Por fin quietas. Clara Lago

Por fin quietas se quedaron las agujas del reloj.
Me quedé fría, pálida... que decepción! Aquel no era el beso que esperaba y él no era el chico con el que soñaba cada noche.
Y me marché sin despedirme, mañana volvería a intentarlo. 
Acaricié a mi perro Jagger, me metí en la cama y como cada noche, lloré. La idea de morirme sola me atormentaba día a día. Ya no tenía quince años.
De Clara Lago

Por fin quietas. Aida Mayo

Por fin quietas, se quedaron las ramas de los árboles. Tras el tremendo temporal de hace cuatro días. El viento gritaba con toda su garganta, las hojas jugaban todo el día y el cielo, parecía un cuervo oscuro, con malas intenciones.  
De Aida Mayo Blanco

sábado, noviembre 19

Por fin quietas. Xiana Vázquez

Por fin quietas esas malditas hojas de otoño que no pararon de corretear por el patio, que no han dejado de sonar y sonar entre las cuatro paredes con barrotes de este cautiverio donde me encuentro desde hace dos primaveras y tres otoños.

Por fin quietas. María Núnez

Por fin quietas se quedaron sus lágrimas, sus ojos todavía llorosos, tenían escritos el sufrimiento que Sara pasó.
Cuando aterrizó, una muchedumbre de periodistas la llamaban,  no paraban de hacerle preguntas, querían exclusivas. Sara no contestó, permaneció en silencio el resto de su vida. Solo ella sabía que no era  la única superviviente de aquel crucero.
De María Núñez

Muerto pero mío. María Núnez

Muerto pero mío. Ya no pensaba, mi vieja máquina dejó de funcionar, atrofiándose y marchitándose con el paso de los años. Esta maldita enfermedad, la convirtió en un ser inútil, que solo ocupa sitio en el interior de mi cabeza.
De María Núñez Rama

jueves, noviembre 17

Por fin quietas

Así tendrá que empezar vuestro microcuento de esta semana:

Por fin quietas

Por fin quietas. Relato ganador cadena Ser.

—Muerto pero mío.
Eso fue lo que chilló Marcela Quijano cuando irrumpió en la alcoba y descerrajó tres tiros sobre el rostro asombrado de Eliseo Pellicer, su marido. De los rincones de aquel dormitorio fueron saliendo entonces, como fantasmas, todas las amantes con las que Eliseo había gozado. Abandonaron la habitación susurrando una letanía de a mí no me mates, déjame marchar. La procesión de mujeres en camisón huía a pasitos cortos, tratando de no interrumpir el duelo de Marcela que, volcada sobre la cama, sostenía entre sus manos las manos desmayadas de su esposo. Manos grandes, nudosas y quietas. Por fin quietas.

miércoles, noviembre 16

Muerto pero mío

Muerto, pero mío. Ahora que le regalo la libertad, será mío para siempre. Mío, sólo mío. Llorando él estaba mientras alzaba mi espina, para al fin comer de su lecho. Su sangre surcaba los cielos hacia un lugar mejor, su carne se desplomaba contra la encimera dispuesta a llenar mi incomprendido corazón. Él será sólo para mí, no necesito a nadie más que a mi fiel tenedor.


De Mauro Gómez Lamela

Muerto pero mío

Muerto pero mío, mío para siempre, no hay lugar a dudas. En aquel parque, aquella noche, me lo diste. Yo te entregué el mío en sangre, y tu a mi el tuyo. Aún hoy lo escucho latir entre mis dedos.

De Xiana Vázquez 

lunes, noviembre 14

Lírica romántica.Poema de Schiller/ Sinfonía nº 9 de Beethoven

Aquí podéis leer un gran ejemplo de poesía romántica. Se trata de un poema de Schiller que apasionó a Beethoven quien lo adaptó para incluirlo en la Sinfonía nº9. La letra del movimiento es una adaptación no literal de Beethoven sobre la “Oda a la Alegría” (versión definitiva de 1808) de Friedrich Schiller y el texto en negrita es añadido por el propio Beethoven por motivos de ritmo o necesidad musical en el poema. 
Para oirlo, os dejo una maravillosa secuencia de la película Copying Beethoven  donde se interpreta parte de este cuarto movimiento de la Sinfonía nº 9 en la que se incluye el poema. 

Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.
Sí, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.

Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.

Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¿Os prostráis, criaturas innumerables?
¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
¡Búscalo sobre la bóveda estrellada!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¡Alegría, hija del Elíseo!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses!